30 de noviembre de 2023

Twitter no puede cambiar su nombre en la App Store

Cada vez resulta más evidente que el cambio de nombre de Twitter a X se ha convertido en el ejemplo perfecto de cómo llevar a cabo una operación de este tipo del peor modo posible. No en vano, cuando se llevan a cabo cambios de este tipo, las empresas involucradas suelen actuar con bastante más cautela, con calendarios de plazos muy amplios, realizando estudios previos del impacto (tanto positivo como negativo) que se producirá a corto, medio y largo plazo, en fin, son operaciones con una gran planificación.

No puedo decir el nombre, pero conozco el caso de una empresa española, de gran tamaño, que trabaja en un plan de este tipo desde la década pasada, pero que está llevando a cabo el proceso de una manera medida al milímetro. Sé que puede parecer excesivo, pero me consta que se han llevado a cabo bastantes estudios de impacto y que se han pospuesto algunos avances en determinados momentos, con el fin de pulir detalles no previstos inicialmente y de garantizar una transición de nombre-marca lo más adecuada posible.

En este caso, sin embargo, nos encontramos frente a un ejemplo más del errático proceder de Elon Musk, que ha dado sobradas muestras de actuar por impulso, sin conceder espacio a la reflexión y al análisis. Esto, claro, ha dado lugar a chanzas de lo más variadas, lo que entraba dentro de lo previsible, pero también a algunos problemas que obviamente no fueron previstos, y que por lo tanto están ocasionando que el cambio de nombre de Twitter a X esté planteando bastantes problemas que, en realidad, también se podrían haber adelantado, con el fin de tomar medidas antes de oficializar el cambio.

Ya hemos hablado de la pérdida de valor asociada al cambio, también hemos sabido que la nueva dirección de la red social ha experimentado múltiples bloqueos, que los responsables de la misma no han dudado en hacerse con el control de cuentas de algunos usuarios e, incluso, que ya han desarrollado una extensión para revertir el cambio (solo a nivel local, eso sí), y a estos problemas se suma otro, y es que Apple no ha permitido el cambio de nombre de la app para iPhone de Twitter a X, según podemos leer en Mashable.

La razón no es otra que las políticas de Apple en lo referido a los nombres de las apps que se publican en su tienda, y es que éstos deben estar formados por un mínimo de dos caracteres, por lo que X quedaría fuera de dichas normas. Y sí, es posible que los de Cupertino den su brazo a torcer, aceptando esta excepción, pero debemos recordar que la relación entre Apple y Elon Musk no es especialmente fluida, y que además una muestra de laxitud de este tipo no sería especialmente positiva para la imagen de Apple.