28 de noviembre de 2022

¿Es verdad que  la inteligencia artificial puede conllevar una amenaza para el trabajo de los sonidistas?

La evolución de la tecnología ha reconfigurado el escenario laboral del mundo en más de una ocasión, dejando obsoletos algunos oficios y dando lugar a nuevas especialidades.

Ahora, de la mano de la inteligencia artificial, surgió una propuesta para automatizar las tareas de postproducción sonora que usualmente recaen bajo la responsabilidad de los sonidistas.

-La propuesta de Sony para automatizar la postproducción de música con inteligencia artificial

Una investigación desarrollada por investigadores de Sony en Alemania y Japón, presentó una red de aprendizaje profundo capaz de automatizar la postproducción de una pieza musical, trabajando con múltiples pistas sonoras en la regulación del volumen de sus partes más fuertes o suaves (compresión de rango dinámico), así como también de su ecualización, intensidad (ganancia), ubicación en el espectro de sonidos (panorama o balance) e incluso, el nivel de reverberación artificial necesario para darle la presencia adecuada a cada pista.

Un obstáculo para otros sistemas de inteligencia artificial enfocados en este mismo propósito es la falta de acceso, de manera legal y en grandes cantidades, a canciones separadas en pistas aisladas por instrumentos, para entrenar los algoritmos que ejecutarían las antes citadas tareas de postproducción.

En este caso, según detallan en el artículo de esta investigación, el sistema desarrollado no depende de la existencia de estas muestras, ya que puede identificar las variables necesarias para intervenir en el audio, gracias a las capacidades de las herramientas de aprendizaje profundo.

En el sitio web del proyecto, se presenta a través de un vídeo una explicación más técnica de este sistema, acompañada de un vídeo ilustrativo. Además, presentan un apartado con ejemplos de audio, presentando grabaciones en bruto, mezclas producidas por humanos y versiones procesadas por el algoritmo, para analizar y comparar.

Ante estos avances, resulta natural cuestionarse el futuro del ejercicio profesional de la tecnología e ingeniería en sonido. Ha pasado en otros momentos de la historia, como en la llegada de la automatización en la radiodifusión, que implicó una considerable reducción de los puestos técnicos dedicados a la producción y puesta en aire de la programación.

Si bien una herramienta como esta puede permitir que ciertos proyectos prescindan de esta asistencia profesional, su existencia no debería representar necesariamente la eventual extinción de un sonidista especializado en este caso.

Aunque la postproducción sonora responde a elementos técnicos, hay un factor artístico y subjetivo que siempre está presente. No por nada muchos proyectos musicales de larga data han construído lazos estrechos con productores e ingenieros que, bajo su personal técnica, les han ayudado a cultivar el sonido que buscan plasmar en sus obras.